Calidad en marketing online, ¿qué está pasando?

Después de algunos años de experiencia, te das cuenta de que la calidad no se paga, o mejor dicho no se quiere pagar en marketing online. Seguramente con un claro ejemplo se pueda comprender mejor a dónde quiero llegar.

Vas a pintar tu casa y decides pedir presupuesto. Por un lado, tienes el pintor experto con muchos años de experiencia, grandes obras cuyos propietarios han quedado encantados con el resultado final.

Por otro lado, el pintor medio que, aunque tiene experiencia y utiliza materiales de menos calidad, tiene una gran demanda y todos tus amigos te lo recomiendan.

Y por último puedes elegir entre dos opciones, una persona que no encuentra trabajo y hace cualquier tipo de ‘chapuza’, entre las cuales se encuentra pintar casas, o hacerlo tú mismo, comprar todo el material, tapar bien todos los suelos, rodapiés… y tirarte horas dando capas de pintura hasta que finalmente lo miras y piensas: ¡no me ha quedado tan mal y encima me he ahorrado dinero!

Esto mismo ocurre en casi cualquier profesión. Dentro del mundo del marketing online están por un lado los nativos digitales, que llevan toda una vida trabajando duro, mimando cada proyecto, revisando cada detalle y entregando no solo el trabajo que se ha pedido, sino algo cuidado, de calidad y estratégicamente pensando para las necesidades del cliente, aportando valor añadido.

Por otro lado, se encuentran las empresas en las que sólo prima el producto entregado, con las características que ha pedido el cliente, con la calidad justa acorde al precio pagado y en el tiempo exacto para que esté contento.

Da igual si se trabaja correctamente el SEO o no, si se hacen buenos contenidos, da igual si la estructura HTML está bien planteada, da igual si el diseño es mediocre porque es un producto más o menos decente y para lo que han pagado, ¡suficiente!

Y por último, podríamos decir que están los reinventados, aquellos que en su día se especializaron en algo que ahora no se demanda tanto y hoy hacen de todo por un módico precio. Un producto de dudosa calidad y con múltiples carencias en todos los sentidos. Pero como siguen teniendo clientes y éstos continúan contactando con ellos para pedirles que acometan un proyecto, todo lo demás da igual.

La demanda de la mediocridad en marketing online

Realmente nos estamos haciendo mucho daño. Aunque no tenga ni idea de hacer páginas web, yo digo que hago páginas web, aunque no sepa de branding, vendo que creo marcas que impactan y así con un largo etcétera, que solo consigue continuar bajando el listón que marca la calidad.

El problema de todo esto es que mientras haya empresas que continúen solicitando estos servicios, se seguirán ofertando aunque tampoco se tenga experiencia o conocimiento al respecto. Porque, también puede llegar a resultar comprensible, si soy una empresa que solo hace un trabajo, lo demás que puede estar relacionado con lo mío lo pierdo, pierdo dinero y pierdo oportunidades de negocio.

Además, esto también provoca que los clientes tengan experiencias negativas, porque quieren pagar poco pero tener un buen producto y esto no suele ser compatible. Por lo tanto, se van cansando de vendehúmos o de empresas que no entregan el producto que ellos esperaban y para cuando llegas tú, no tienen ganas de darte una oportunidad.

También ocurre lo contrario. Hay empresas que mientras le hagan lo que necesitan, les da igual cómo esté hecho. Y si se ofrece mediocridad, ésta también se demanda. Por eso, la reflexión de muchos clientes puede ser: ¿para qué voy a pagar un Mercedes, si comprando un Dacia también puedo ir al mismo lugar?